“En la calle vencieron a bastonazos y adentro del recinto con los bolsillazos”: el lapidario editorial de Víctor Hugo
En su editorial en Radio 750, el periodista y conductor de La Mañana analizó lo ocurrido durante el debate de la Reforma Laboral en el Diputados: “sobornos y traiciones”
Yo pensaba en Deep Purple, con aquello de “Humo sobre el agua”, cuando veía las escenas, las imágenes, de lo que ocurría en el Congreso. Humo sobre el agua La mezcla de gases y torrentes violentos de los carros hidrantes. Humo sobre las calles y las veredas y humo también en el recinto de los diputados, solapando la traición, escondiéndola detrás de las puertas y de las columnas.
Un poder medieval de la derecha. El medioevo siempre lo veo de derecha, controlando desde los palcos a sus obedientes, que estaban abajo para votar. Y el pueblo derrotado, para amanecer vivo, hoy otra vez, esta mañana de febrero. Vivos estamos, otra vez.
Vanesa Siley hizo sentir su voz. Parecía una Juana de Arco contra el ejército de idiotas con poder. Así la sentí, por joven y por valiente. La vibrante denuncia de los traidores a los que apuntó, entró en la buena historia de esa vida parlamentaria salpicada de sobornos y traiciones.
Eso tienen que saber los que siguen luchando, que algo queda. Después de oirla a Vanesa, a Julia Strada, a Máximo, a Castagneto, a Germán Martínez, pareció doler menos la inminente derrota que se iba a consumar un rato mas tarde.
Porque tener razón, tener la verdad, limpia el alma. Deja a los de enfrente como personajes dantescos que caminan dentro de ese humo.
Milei seguía seguía en Estados Unidos. El país que no tiene plata gastó millones para que pudiera decir idioteces durante dos minutos. El permiso que le dio Trump a la alcahuetería internacional que tiene como personaje central a Milei, le dio dos minutos de discurso. A eso fue Milei.
Es el viaje mas absurdo que se haya visto. Condenado a bajarse primero y abrir la puerta de atras a los señores, esa es su vida. Y escuchó a Trump que le decía: “apoyé a este caballero, estaba perdiendo, pero con mi apoyo ganó”. Algo así le dijo. La democracia argentina estrujada con una sola frase del tipo mas obseno del mundo.
El poder real de la Argentina se quitó de encima la molestia de los trabajadores. Ya los tiene de rodillas, por lo menos eso piensan. Robustiano Patrón Costas -saben de ese personaje de los años 40- decía que “al obrero no hay que darle nada, porque es un desagradecido que después enfrenta al patrón”. No había que permitirle al peón que mirara a los ojos a ese patrón oligarca tan antiderechos como los de AEA de hoy.
Asi quedamos entonces. En la calle vencieron a bastonazos y adentro con los bolsillazos. Pero los que no pueden mirar a nadie a los ojos son ellos.
